Los detectives salvajes

Pienso que todo esto
solo sirve para eso
para hacer que nos reencontremos todos
pero si no podemos hacerlo
mientras estamos metidos en la vida
hay demasiados colores demasiadas luces
palabras
gente moviéndose a nuestro alrededor
entonces
solo nos reencontraremos
en el silencio
.

L.F. Céline



Los detectives salvajes nació como proyecto documental, pero rápidamente lo negamos como tal y lo reconocimos como un estado de curiosidad.
Tomando prestada la temática y el título de la novela de Roberto Bolaño, partimos en la búsqueda de una compañía de teatro que trabajó en Madrid durante la primera década de este siglo y que, al igual que gran parte de una generación de artistas ligada a la escena, desapareció.

Como quien reconstruye un naufragio, viajamos encontrándonos retazos de un contexto escénico y humano. Relatos y silencios de una práctica artística que es difícilmente documentable más allá de los testigos de la creación y el desastre.
La búsqueda nos facilitó el encuentro con personas, relatos, imágenes y atmósferas en Madrid, Montemor-o-Velho, Casteldefells, Malgrat de Mar, Barcelona, Santiago de Chile y Valparaíso. Al igual que en la novela, fue develando encuentros que suceden más allá del objetivo inicial.

Hicimos un prólogo y le sucedieron viajes y muchas entrevistas que nunca publicamos. De esos viajes y encuentros devino un video lleno de cabos sueltos, y una hoja o texto que lo acompaña.
Hasta hace un tiempo, solo contábamos qué pasó si se nos preguntaba estando juntos, hasta que Fer escribió un texto que recoge todo. A partir de entonces lo remitimos como única respuesta, un secreto impreso desde la página 70 en ESTE LIBRO.




Versión proyectada en el Bar Pavón de Madrid.



Las diferentes fases fueron apoyadas por el ciclo Hacer historia(s) de La Poderosa, el festival InTacto en Artium, las Ayudas a la Creación del Injuve, el proyecto Manzana Mahou con Eugenio Ampudia y la exposición Querer parecer noche, comisariada por Beatriz Alonso y Carlos Fdez. Pello en el CA2M.